Galería

Manifiesto de París. 18 de Febrero

“..  LA DEBILIDAD DE UN PAIS ATORNILLADO ENTRE LA ESPECULACIÓN SIN LIMITES  Y LOS PLANES DE  SALVACIÓN DEVASTADORES ES LA PUERTA DONDE IRUMPE UN NUEVO MODELO DE  SOCIEDAD PARA EUROPA CONFORME AL FINDAMENTALISMO NEOLIBERAL,….LO QUE ESTÁ EN JUEGO NO ES DEFENDER AL PUEBLO GRIEGO POR HUMANIDAD , ES EL PORVENIR DE LA DEMOCRACIA Y LA SUERTE DE LOS PAISES EUROPEOS ESTAN EN JUEGO …”

En todos lados “la necesidad imperiosa” de una austeridad “dolorosa, pero saludable” se nos presentará como el medio de escapar del destino griego, dado que ella (la austeridad dolorosa, pero saludable) todo lo puede.

Por un colectivo de intelectuales y artistas europeos

En momentos en que uno de cada dos Griegos jóvenes están sin trabajo, en que 25.000 sin hogar caminan sin rumbo por las calles de Atenas, donde el 30% de la población ha caído bajo el nivel de pobreza, donde miles de familias se ven obligadas a ubicar a sus hijos para que no mueran de hambre y de frío, donde los nuevos pobres y refugiados se disputan la basura de los cubos o contenedores públicos, los “salvadores” de Grecia, bajo el pretexto de que los Griegos “no hacen suficientes esfuerzos”, imponen un nuevo plan de ayuda, que duplica la dosis letal ya administrada. Un plan que anula el derecho al trabajo, y que reduce a los pobres a la miseria extrema, haciendo desaparecer la clase media.

La meta no es “la salvación” de Grecia: sobre este punto, todos los economistas dignos de ese nombre están de acuerdo. Se trata de ganar tiempo para salvar a los acreedores, llevando al país a una quiebra lenta.

Se trata, sobre todo, de transformar a Grecia en el laboratorio de un cambio social que, en segunda instancia, se generalizará a toda Europa.

El modelo experimental de Grecia es el de una sociedad sin servicios públicos, donde las escuelas, los hospitales, las policlínicas caigan en la ruina; donde la salud sea un privilegio de los ricos, donde la población vulnerable está condenada a una eliminación programada, mientras que los que todavía trabajan están condenados a la pauperización y la precariedad.

Pero, para que esta ofensiva del neoliberalismo pueda llegar a sus fines, hay que instaurar un régimen de minimización de los derechos democráticos más elementales. Bajo el mandato de los “salvadores”, vemos, pues, que se está instalando en Europa gobiernos de tecnócratas que hacen caso omiso de la soberanía popular, que la desprecian. Se trata de una vuelta de tuerca en los regímenes parlamentarios, donde se ve a los “representantes del pueblo” dar carta blanca a los expertos y a los banqueros, abdicando de su supuesto poder de decisión. Una especie de golpe de estado parlamentario, que apela también a un arsenal represivo amplificado contra las protestas populares.

De manera que, cuando los diputados ratificaron la convención dictada por la troïka (Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional), opuesta diametralmente al mandato que habían recibido, un poder sin legitimidad democrática, comprometieron el porvenir del país por treinta o cuarenta años.

Paralelamente, la Unión Europea está preparándose para abrir una cuenta bloqueada, en la cual se vuelque o deposite únicamente el servicio de la deuda Griega. Las recetas deberán ser “prioridad absoluta”, consagradas al reembolso de los acreedores, y, si es necesario, vertidas directamente a esa cuenta manejada por la Unión Europea.

La convención estipula que, cualquier tipo de nueva obligación emitida en este marco será reglamentada por el derecho inglés, que compromete garantías materiales, mientras que los diferendos serán juzgados por los tribunales de Luxemburgo, dado que Grecia ha renunciado por adelantado a cualquier derecho de recurso contra un embargo decidido por sus acreedores. Para completar el cartón, las privatizaciones están manejadas por una caja dirigida por la troïka, donde serán depositados los títulos de propiedad de los bienes públicos. En una palabra, esto es el pillaje general, propio del capitalismo financiero, bellamente consagrada e instucionalizada. En la medida en que vendedores y compradores se sienten en el mismo lugar de la mesa, no tenemos ninguna duda de que este negocio de privatización es un verdadero festín para los participantes.

Por otra parte, todas las medidas tomadas hasta el día de hoy han profundizado la deuda soberana griega, y, con el auxilio de los salvadores que prestan a tasas leoninas, dicha deuda ha explotado fuertemente, acercándose al 170% de un PBI en caída libre, mientras que en 2009 sólo representaba el 120%. Apostamos a que esta horda de planes de salvataje – cada una presentada como “la última”- no tuvo otra meta que debilitar cada vez más la posición de Grecia, de manera que, privada de toda posibilidad de proponer ella misma los términos de una reestructuración, esté reducida a ceder todo a sus acreedores bajo el chantaje de “la catástrofe o la austeridad”.

El agravamiento artificial y coercitivo del problema de la deuda ha sido utilizado como arma para tomar por asalto a una sociedad entera.

 A ciencia cierta nosotros empleamos términos del vocabulario militar: se trata, hablando bien y pronto, de una guerra conducida por los medios, de las finanzas, de la política y del derecho, una guerra de clase contra la sociedad entera.

   Y el botín que la clase financiera piensa arrancar “al enemigo”, son las conquistas sociales y los derechos democráticos, pero, al final de cuentas, es la misma posibilidad de una vida humana. Las vidas de aquellos que no producen o no consumen lo suficiente, a los ojos de las estrategias de maximización del beneficio, no cuentan.

Asimismo, la debilidad de un país atornillado entre la especulación sin límites y los planes de salvación devastadores, es la puerta secreta por donde irrumpe un nuevo modelo de sociedad conforme a las exigencias del fundamentalismo neoliberal. Modelo destinado a toda Europa y afines. Esto es lo que está en juego, y es por esto, que defender al pueblo Griego no se reduce sólo a un gesto de solidaridad o humanidad abstracta: el porvenir de la democracia y la suerte de los pueblos europeos están en cuestión. En todos lados “la necesidad imperiosa” de una austeridad “dolorosa, pero saludable” se nos presentará como el medio de escapar del destino griego, dado que ella (la austeridad dolorosa, pero saludable) todo lo puede.

Ante este ataque reglamentado contra la sociedad, ante la destrucción de los últimos islotes de la democracia, llamamos a nuestros conciudadanos, nuestros amigos franceses y europeos a expresarse alto y fuertemente. No hay que dejar el monopolio de la palabra a los expertos y a los políticos.

¿El hecho de que por mandato de los dirigentes alemanes y franceses, en particular Grecia esté impedida, de aquí en adelante, de elegir, puede dejarnos indiferentes? La estigmatización y la denigración sistemáticas de un pueblo europeo merecerían una respuesta. ¿Es posible callarse ante el asesinato institucional del pueblo Griego? ¿Podemos guardar silencio ante la instauración forzada de un sistema que pone fuera de la ley la idea misma de solidaridad social?

Estamos en un punto de no retorno. Es urgente entablar batalla contra las cifras y la guerra de palabras para contrarrestar la retórica ultraliberal del miedo y la desinformación. Es urgente demoler las lecciones de moral que ocultan el proceso real en bien de la sociedad. Más urgente aun es desmistificar la insistencia racista sobre “la especificidad griega”, que pretende hacer suponer que el carácter nacional de este pueblo (“haragán y taimado”) es la causa primordial de una crisis, en realidad, mundial. Lo que importa hoy no son las particularidades, reales o imaginarias, sino las comunes: la suerte de un pueblo afectará a otros pueblos.

Muchas soluciones técnicas han sido propuestas para salir de la alternativa: “o la destrucción de la sociedad o la quiebra” (que quiere decir, hoy lo estamos viendo: “y la destrucción y la quiebra”). Todas deben ser puestas en consideración como elementos de reflexión para la construcción de una nueva Europa. Pero, primero, debemos denunciar el crimen, poner en primer plano la situación en que se encuentra el pueblo griego a causa de “los planes de ayuda” perjeñados para y por los especuladores y los acreedores. En momentos donde un movimiento de sostén se teje alrededor del mundo, donde las redes de Internet rebosan de iniciativas de solidaridad, ¿los intelectuales franceses deberían ser los últimos en elevar su voz por Grecia?

Sin esperar más, multipliquemos los artículos, las intervenciones en los medios, los debates, las peticiones, las manifestaciones. Puesto que toda iniciativa es bienvenida, toda iniciativa es urgente.

Por nosotros, he aquí lo que proponemos: ir rápidamente hacia la formación de un Comité Europeo de intelectuales y artistas por solidaridad con el pueblo griego que resiste. Si no somos nosotros, ¿quién lo será. Si no es ahora, ¿cuándo será?

Vicky Skoumbi, redactora jefa de la revista “Alètheia”, Atenas.

Michel Surya, director de la revista “Lignes”, Paris.

Dimitris Vergetis, director de la revista “Alètheia”, Atenas.

Y: Daniel Alvara, Alain Badiou, Jean-Christophe Bailly, Etienne Balibar, Fernanda Bernardo, Barbara Cassin, Bruno Clément, Danielle Cohen-Levinas, Yannick Courtel, Claire Denis, Georges Didi-Huberman, Roberto Esposito, Francesca Isidori, Pierre-Philippe Jandin, Jérôme Lèbre, Jean-Clet Martin, Jean-Luc Nancy, Jacques Rancière, Judith Revel, Elisabeth Rigal, Jacob Rogozinski, Hugo Santiago, Beppe Sebaste, Michèle Sinapi, Enzo Traverso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s